"Somos un medio para que el cosmos se conozca así mismo". Carl Sagan.
27 de febrero de 2011
6 de febrero de 2011
Descubren “otro Sol” con seis planetas
Según la NASA, este sistema contiene los primeros planetas de un tamaño parecido a la Tierra, y entre ellos los primeros orbitando en la denominada zona habitable, una región a una distancia de su estrella suficiente como para que pueda existir agua líquida en su superficie. Los cinco planetas interiores del sistema Kepler-11 poseen entre 2,3 y 13,5 veces la masa de la Tierra. Sus periodos orbitales son de menos de 50 días, por lo que orbitan dentro de una región que podría compararse con la órbita deMercurio en el Sistema Solar. El sexto planeta es mayor y está más alejado, con un periodo orbital de 118 días y una masa indeterminada. Según ha explica Jonathan Fortney, coautor del estudio, "de los seis planetas, los más masivos son posiblemente como Neptuno y Urano pero los tres con menos masa son distintos a los existentes en el Sistema Solar". Para medir la masa de los nuevos planetas, los científicos han utilizado una nueva técnica basada en susinteracciones gravitacionales. "No sólo es un sistema planetario asombroso, también valida un nuevo método para conocer las masas de los planetas" aclara Daniel Fabrycky, investigador de la Universidad de California en Santa Cruz (Estados Unidos) y coautor del estudio. Como en el caso del Sistema Solar, todos los planetas de Kepler-11 orbitan más o menos en el mismo plano. Este descubrimiento refuerza la idea de que los planetas se forman en discos aplanados de gas y polvo que giran alrededor de una estrella, y el patrón de disco se mantiene después de que los planetas se hayan formado. "Las órbitas de nuestro sistema solar inspiraron esta teoría en un principio y ahora tenemos otro buen ejemplo", señala Fabrycky. Las densidades de los planetas proporcionan pistas sobre sus composiciones. Los seis planetas tienen densidades inferiores a la de la Tierra. Parece que los dos más interiores podrían estar formados principalmente de agua, con posiblemente una fina capa de gas de hidrógeno-helio en la superficie, como mini-Neptunos. "Los que están más alejados tienen densidades menores a la del agua, lo que parece indicar atmósferas de hidrógeno-helio", explica Fortney. Esto sorprende a los investigadores porque un pequeño planeta caliente tendría difícil mantener una atmósfera ligera. Una de las razones que hacen tan importante el descubrimiento es que permite a los investigadores realizar comparaciones entre los planetas de un mismo sistema. "Con la comparativa de planetas hemos comprendido nuestro sistema solar por ello es mucho mejor que descubrir más Júpiter calientes en solitario alrededor de otras estrellas", señala Fortney. |
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16 de enero de 2011
Las temperaturas de la Tierra podrían duplicarse a finales de siglo
Con la quema de combustibles fósiles, los niveles atmosféricos de dióxido de carbono podrían alcanzar de 900 a 1.000 partes por cada millón a finales de este siglo. Los niveles actuales son de 390 partes por cada millón y los preindustriales de cerca de 280 partes por cada millón. “Si no empezamos a trabajar seriamente para reducir las emisiones de carbono, estamos poniendo al planeta en una posición que la especie humana no ha experimentado jamás”, declara Kiehl, científico climático especializado en estudiar el clima global durante el pasado geológico de la Tierra. “Comprometeremos a la civilización humana a vivir en un mundo diferente durante varias generaciones”, añade. A través del análisis de estructuras moleculares en materiales orgánicos fosilizados, los investigadores han concluído que es "probable" que los niveles de dióxido de carbono alcanzaran hace 35 millones de años niveles de 900 a 1.000 partes por millón. Los altos niveles de dióxido de carbono en la antigua atmósfera mantuvieron los trópicos entre 5 y 10ºC por encima de las temperaturas de la actualidad, mientras que las regiones polares estaban entre 15 y 20ºC por encima de lo que hoy marcan los termómetros. |
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3 de enero de 2011
Una reflexión para los argentinos
La creencia general fue que Menem nos robó, se decía que De la Rúa era un inútil que no servía, que Duhalde era mafioso, que con Kirchner volvieron los montoneros y ahora Cristina no sirve para nada. Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner o Cristina, el problema está en nosotros, sí, nosotros como pueblo, nosotros como materia prima de un país, porque pertenezco a un país donde la viveza criolla es la moneda que siempre es valorada, tanto o más que un dólar, un país en donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto por los demás, pertenezco a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países en máquinas donde uno paga por un solo ejemplar y saca un solo periódico dejando los demás en donde están. Pertenezco a un país en donde los delincuentes tienen más derechos que las víctimas, donde la justicia deja en libertad a los violadores. Pertenezco a un país donde la gente festeja si consigue robarse la señal de televisión por cable, un país donde la gente hace todo lo posible para no pagar o pagar menos impuestos. Pertenezco a un país donde la impunidad es un hábito, en donde no hay interés por la ecología, en donde las personas tiran la basura en las calles y luego le reclaman al gobierno por la falta de limpieza pública, un país donde no existe la cultura por la lectura, donde no hay conciencia ni memoria de la política y no hay interés por la economía, porque solamente interesa la pelea entre Maradona y Riquelme. Pertenezco a un país donde las licencias de conducir, los certificados médicos e incluso hasta la ciudadanía argentina, puede comprarse sin hacer ningún tipo de examen. Pertenezco a un país donde puede subir un anciano o una mujer con un niño en brazos y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas simula estar durmiendo para no dárselo y si alguien le reclama, se levanta para golpearla. Un país donde el derecho de paso es para los automóviles y no para el peatón. Un país en donde la gente está llena de faltas pero que disfruta criticando a sus gobernantes y a los políticos. Mientras más le digo ladrón a Menem, inútil a De la Rúa, mafioso a Kirchner e inoperante a Cristina, mejor soy yo como persona a pesar de que ayer compré discos y ropa trucha, mejor soy yo como argentino a pesar de que esta mañana estafé a un cliente o perjudiqué a mis empleados al no pagarle sus horas extra trabajadas. BASTA, POR FAVOR, BASTA. Como materia prima de un país tenemos muchas cosas buenas, pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita, porque esos defectos, esa viveza congénita, esa deshonestidad, esa falta de calidad humana es lo que nos tiene real y francamente engañados a los argentinos. Lo siento mucho, porque aunque pase este gobierno el próximo deberá seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa. Tenemos que erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo y después empezar a cambiar nosotros mismos como argentinos. Por eso es que nadie servirá, ni sirvió Menem, ni sirvió De la Rúa, ni sirvió Duhalde, ni Kirchner ni tampoco va a servir Cristina. ¿Qué necesitamos que vuelva la dictadura militar para que nos haga cumplir la ley con la fuerza por medio del terror y del miedo? Aquí hace falta otra cosa. Algo más inteligente que cacerolazos, paros o piqueteros que corten nuestras calles o rutas. Necesitamos que todo esto cambie o seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados. Y no importa para dónde te vayas. Así viajes a Europa, a Estados Unidos o a China, siempre llevarás a Argentina adentro tuyo. Si no modificás tu forma de pensar, estés donde estés, seguiremos perdidos. Porque es muy sabroso ser argentino y vivir como vivimos, pero cuando esa argentinidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestra posibilidad de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia. Después de este mensaje francamente pienso buscar al responsable, no para castigarlo sino para exigirle. Si, a exigirle que mejore su comportamiento. Es decir, buscar al responsable de que Argentina esté mal. Estoy seguro que lo voy a encontrar esta noche cuando me vea en el espejo. Ahí estará. No necesito buscarlo en otro lado. Le voy a exigir, le voy a suplicar si es necesario que me ayude a hacer una Argentina mejor. Gracias.
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28 de diciembre de 2010
El Proceso Creativo
Todo proceso creativo, sea en literatura, en ingeniería, en informática o incluso en
el amor, respeta siempre un mismo modelo: el ciclo de la naturaleza. A
continuación, enumero las etapas de ese proceso:
a) Arado del campo: en el momento en que se revuelve el suelo, el oxígeno
penetra donde antes no podía. El campo gana un nuevo aspecto, la tierra que
estaba encima ahora está debajo y lo que estaba debajo se ha transformado en
superficie. Este proceso de revolución interior es muy importante, porque de la
misma manera que el nuevo rostro de aquel campo verá la luz del sol por primera
vez y se deslumbrará con ella, una revaluación de nuestros valores nos permitirá
ver la vida con inocencia y sin ingenuidad. Así estaremos preparados para el
milagro de la inspiración. Un buen creador tiene que estar siempre removiendo
sus valores, y jamás contentarse con aquello que cree entender.
b) La siembra: toda obra es fruto del contacto con la vida. El hombre creador no
puede encerrarse en una torre de marfil; precisa estar en contacto con el prójimo y
compartir su condición humana. Nunca sabrá de antemano cuales son las cosas
que serán importantes en el futuro, de modo que cuanto más intensa sea su vida,
más posibilidades tiene de encontrar un lenguaje original. Le Corbusier decía que
“mientras el hombre quiso volar imitando a los pájaros, nunca lo consiguió”. Lo
mismo pasa con el artista: aun cuando sea un traductor de emociones, no conoce
completamente el lenguaje que está traduciendo, y si intenta imitar o controlar la
inspiración jamás llegara a donde desea. Necesita permitir que la vida siembre el
campo fértil de su inconsciente.
c) La maduración: existe un tiempo en el que la obra se escribe sola, con libertad,
en el fondo del alma del autor, antes de que éste se atreva a manifestarla. En el
caso de la literatura, por ejemplo, el libro está influenciando al escritor y viceversa.
Es a este momento que el poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade se
refiere cuando dice que jamás debemos intentar recojer los versos que se pierden,
pues ellos no merecían ver la luz del día. Conozco a gente que durante la
maduración se pasa tomando notas compulsivamente de todo lo que le pasa por
la mente, sin respetar aquello que está siendo escrito en el inconsciente. El
resultado es que las notas, frutos de la memoria, terminan obstaculizando a los
frutos de la inspiración. El creador necesita respetar el tiempo de gestación, aun
cuando sepa – al igual que el agricultor – que él solo tiene un control parcial de su
campo; está sujeto tanto a sequías como a inundaciones. Pero, si sabe esperar, la
planta más fuerte, la que resistió a las intemperies, saldrá a la luz con toda su
fuerza.
d) La cosecha: es el momento en el que el hombre manifestará en un plano
consciente aquello que sembró y dejó madurar. Si recoje antes, la fruta estará
verde. Si recoje después, la fruta estará podrida. Todo artista sabe reconocer la
llegada de este momento; aun cuando ciertas preguntas no hayan aún madurado
lo suficiente, ciertas ideas aún no estén claras y cristalinas, ellas se irán
reorganizando a medida que la obra va siendo hecha. Sin miedo y con disciplina,
él entiende que es preciso trabajar de sol a sol hasta que su obra esté completa.
¿Y qué hacer con los resultados de la cosecha? De nuevo miramos a la Madre
Naturaleza: ella comparte todo con todos. Un artista que quiere guardar su obra
para sí mismo no está siendo justo con lo que recibió en el presente ni con la
herencia y las enseñanzas de sus antepasados. Si dejamos lo granos
almacenados en el granero, acabarán por podrirse, aun cuando hayan sido
recogidos en el momento adecuado. Cuando la cosecha termina, llega el momento
en que es preciso dividir, sin miedo ni verguenza, su propia alma.
Esa es la misión del artista, por más dolorosa o gloriosa que sea.
el amor, respeta siempre un mismo modelo: el ciclo de la naturaleza. A
continuación, enumero las etapas de ese proceso:
a) Arado del campo: en el momento en que se revuelve el suelo, el oxígeno
penetra donde antes no podía. El campo gana un nuevo aspecto, la tierra que
estaba encima ahora está debajo y lo que estaba debajo se ha transformado en
superficie. Este proceso de revolución interior es muy importante, porque de la
misma manera que el nuevo rostro de aquel campo verá la luz del sol por primera
vez y se deslumbrará con ella, una revaluación de nuestros valores nos permitirá
ver la vida con inocencia y sin ingenuidad. Así estaremos preparados para el
milagro de la inspiración. Un buen creador tiene que estar siempre removiendo
sus valores, y jamás contentarse con aquello que cree entender.
b) La siembra: toda obra es fruto del contacto con la vida. El hombre creador no
puede encerrarse en una torre de marfil; precisa estar en contacto con el prójimo y
compartir su condición humana. Nunca sabrá de antemano cuales son las cosas
que serán importantes en el futuro, de modo que cuanto más intensa sea su vida,
más posibilidades tiene de encontrar un lenguaje original. Le Corbusier decía que
“mientras el hombre quiso volar imitando a los pájaros, nunca lo consiguió”. Lo
mismo pasa con el artista: aun cuando sea un traductor de emociones, no conoce
completamente el lenguaje que está traduciendo, y si intenta imitar o controlar la
inspiración jamás llegara a donde desea. Necesita permitir que la vida siembre el
campo fértil de su inconsciente.
c) La maduración: existe un tiempo en el que la obra se escribe sola, con libertad,
en el fondo del alma del autor, antes de que éste se atreva a manifestarla. En el
caso de la literatura, por ejemplo, el libro está influenciando al escritor y viceversa.
Es a este momento que el poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade se
refiere cuando dice que jamás debemos intentar recojer los versos que se pierden,
pues ellos no merecían ver la luz del día. Conozco a gente que durante la
maduración se pasa tomando notas compulsivamente de todo lo que le pasa por
la mente, sin respetar aquello que está siendo escrito en el inconsciente. El
resultado es que las notas, frutos de la memoria, terminan obstaculizando a los
frutos de la inspiración. El creador necesita respetar el tiempo de gestación, aun
cuando sepa – al igual que el agricultor – que él solo tiene un control parcial de su
campo; está sujeto tanto a sequías como a inundaciones. Pero, si sabe esperar, la
planta más fuerte, la que resistió a las intemperies, saldrá a la luz con toda su
fuerza.
d) La cosecha: es el momento en el que el hombre manifestará en un plano
consciente aquello que sembró y dejó madurar. Si recoje antes, la fruta estará
verde. Si recoje después, la fruta estará podrida. Todo artista sabe reconocer la
llegada de este momento; aun cuando ciertas preguntas no hayan aún madurado
lo suficiente, ciertas ideas aún no estén claras y cristalinas, ellas se irán
reorganizando a medida que la obra va siendo hecha. Sin miedo y con disciplina,
él entiende que es preciso trabajar de sol a sol hasta que su obra esté completa.
¿Y qué hacer con los resultados de la cosecha? De nuevo miramos a la Madre
Naturaleza: ella comparte todo con todos. Un artista que quiere guardar su obra
para sí mismo no está siendo justo con lo que recibió en el presente ni con la
herencia y las enseñanzas de sus antepasados. Si dejamos lo granos
almacenados en el granero, acabarán por podrirse, aun cuando hayan sido
recogidos en el momento adecuado. Cuando la cosecha termina, llega el momento
en que es preciso dividir, sin miedo ni verguenza, su propia alma.
Esa es la misión del artista, por más dolorosa o gloriosa que sea.
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Conciencia y reflexión
12 de diciembre de 2010
Crean computadoras "vivas"
El trabajo, que se publica en la revista Nature, suponeun importante avance en el campo de la biología sintética, y se ha realizado gracias a la estrecha colaboración entre un grupo de biología teórica, el Laboratorio de Sistemas Complejos, dirigido por Ricard Solé, y un grupo de biología experimental, la Unidad de Señalización Celular, que dirige Francesc Posas. Hasta hoy los científicos había intentado diseñar ordenadores vivos a partir de los conceptos básicos de la electrónica, con la dificultad de que la conexión entre diferentes partes de un circuito no se podía conseguir mediante un cable que transmite la electricidad entre elementos separados en el espacio cuando se trata de un sistema vivo. En este trabajo se ha resuelto el problema con una nueva teoría que permite construir circuitos sofisticados utilizando células vivas como unidades básicas y muy pocas conexiones. Así, se ha conseguido crear un conjunto de células capaces de detectar y de interpretar señales y que se pueden combinar de forma flexible entre ellas. Como si de las piezas de un LEGO se tratara, el sistema permite que las diferentes células puedan reutilizarse para formar nuevos circuitos. En otras palabras, es un sistema que permite crear muchos circuitos diferentes con un mínimo de células existentes. Además, una vez un circuito está establecido para programarlo basta añadir un determinado compuesto en el medio de cultivo en el que se encuentra. Los resultados se podrían aplicar en la detección de moléculas y su posterior degradación dirigida, así como para para el diseño de poblaciones celulares con capacidad de comportarse como tejidos artificiales. Art. de la revista Muy Interesante. |
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Ciencia y tecnologia
4 de diciembre de 2010
200 años de la primer escuela Argentina
200 años de la "primera escuela de la patria libre" Por Hugo Lucero La Escuela San Carlos, creada por un grupo de frailes franciscanos en la localidad santafesina de San Lorenzo, apenas siete meses después de la Revolución de Mayo de 1810, celebrará su bicentenario el 19 de diciembre próximo. |
La fe cristiana y los ideales franciscanos plasmaron, entonces, una escuela que no sólo se destacaría por la excelencia de su educación, sino también, por estar asociada a grandes gestas patrióticas. La escuela fue fundada por la congregación de San Francisco de Asís para educar y promover los valores de justicia, paz, libertad y fraternidad. En 1812, funcionaba en un salón del Convento y al iniciarse su ampliación los frailes tuvieron que suspender los trabajos y tarea educativa para ayudar con herramientas y materiales en la instalación de las baterías Libertad e Independencia, con las que el general Manuel Belgrano defendió a la población de los ataques realistas. Un año después, llega al Convento el general San Martín y resguarda en el lugar a sus granaderos para luego sorprender y derrotar al enemigo en el combate de San Lorenzo, la única batalla que libró el prócer en tierra argentina. Tras la contienda bélica, el salón de la escuela y el comedor del Convento fueron utilizados para atender a los soldados heridos. "Para nosotros llegar al Bicentenario es un enorme orgullo porque este colegio está asociado a grandes gestas patrióticas", dijo a Télam Patricia López, bibliotecaria del colegio e integrante de la Comisión del Bicentenario. El colegio es denominado "primera escuela de la Patria libre" por haber sido creado siete meses después de la Revolución de Mayo", agregó López. Su origen se remonta a 1808, cuando se incorpora al Convento San Carlos el docente Manuel del Carmen Peña, llegado de Chile y a quien le encomendaron instruir en las primeras letras y la enseñanza de la fe cristiana a los hijos del Soto-Síndico, Mateo Fernández. Los pobladores de las cercanías "le piden a los frailes si también les podía dar clases a sus hijos", a la que asistían sólo varones, según los registros históricos, aunque "la tradición oral afirma que también tenía un aula para las niñas", señaló López. A las gestas protagonizadas por Belgrano y San Martín en las orillas del Paraná, que tuvieron al colegio como centro de aquellas acciones contra los realistas, se suman otros aportes notables a la historia, añadió Indiana Cáceres, docente del colegio e integrante también de la Comisión del Bicentenario. Entre los alumnos ilustres que se educaron en el Colegio las docentes recordaron al general Pablo Riccheri, ministro de Guerra durante la presidencia del General Julio Roca. "Riccheri fue el que reorganizó el Regimiento de Granaderos, porque tras el cruce a los Andes, los soldados regresan en malas condiciones, quedan desamparados y el regimiento se disuelve", indicó Cáceres. López rescató, luego, el prestigio educativo que alcanzó el Colegio en las primeras décadas del siglo anterior. "Los padres pedían que sus hijos sean educados aquí por la calidad educativa. Era un colegio muy recto. Tal era la fama de la escuela, que el certificado que otorgaba a sus egresados tenía una mejor valoración que el extendido por una facultad o casa de estudios superiores", afirmó. En 1910, cuando ya contaba con 200 alumnos y sus instalaciones resultaban exiguas para albergar a tantos estudiantes se proyectó la construcción del edificio actual, que conserva su fachada original. El primer siglo de la escuela fue destacado por la revista "Caras y Caretas" en su número 607, con un artículo alusivo al centenario de la escuela, ilustrado con una foto de la única aula con la que contaba y una crónica de la entonces incipiente localidad de San Lorenzo. El edificio tiene la particularidad de ser un escuela, un templo y un monumento, ya que "todo el complejo edilicio se erige como un altar conmemorativo al Combate de San Lorenzo, la heroica acción de San Martín y sus granaderos, sobre la que en la localidad no hay estatuas o esculturas que la recuerden", indicó Cáceres. "Al no existir un monumento que perpetúe aquel combate, se tomó la decisión de llamar a todo el conjunto edilicio ´Escuela Monumental´, en conmemoración de la acción del 3 de Febrero de 1813´", agregó López, mientras desde el patio de la escuela señalaba con orgullo la famosa espadaña (el campanario del Convento) desde donde San Martín divisó el desembarco de las tropas enemigas. El colegio San Carlos, que fue declarado ´Patrimonio Histórico Provincial´, en 1985, es un ícono histórico de la educación en el país que, a lo largo de sus 200 años, ayudó a forjar el porvenir de varias generaciones y brindó un valioso aporte en la construcción de la identidad nacional. |
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14 de noviembre de 2010
Egipto convierte su desierto en bosques
La mano del hombre intenta desafiar a la naturaleza con una iniciativa del gobierno egipcio para regar las zonas desérticas con agua de desecho y convertirlas en bosques, cuya superficie equivale ya al territorio de Panamá.
Y esto gracias al agua que utilizan, contaminan y desechan los 80 millones de egipcios todos los días y que, irónicamente, es la mejor para estos llamados bosques "hechos a mano".
"El agua residual puede convertir lo no fértil, como el desierto, en algo fértil ya que contiene nitrógeno, micronutrientes y sustancias orgánicas ricas para la tierra", dijo el profesor del Instituto de Investigación de Suelo, Agua y Medio Ambiente Nabil Kandil, dedicado al análisis de terrenos desérticos adecuados para la forestación.
Lo mismo opina el profesor del Departamento de Investigación de Contaminación del Agua, Hamdy el Awady, quien incluso subraya la superioridad de las plantas regadas con el agua residual.
"El agua de desecho tiene muchos más nutrientes que el agua normal -dice El Awady- por eso es una fuente extra de nutrición que puede lograr que las plantas resistentes a los climas hostiles crezcan más rápido e, incluso, que tengan hojas más verdes".
Tanto Kandil como El Awady saben bien el valor de equiparar la demanda con la oferta en un país que produce 7 millones de metros cúbicos de agua residual al año y que, al mismo tiempo, tiene el 95 por ciento de su territorio cubierto de desiertos estériles o con escasa vegetación.
Hasta ahora, hay 34 bosques a lo largo del país, desde las ciudades norteñas de Ismailia y Sinai hasta las zonas turísticas del sur como Luxor y Asuán, con un total de 71.400 kilómetros cuadrados, que equivalen a la superficie total de Panamá o Irlanda.
Además, de acuerdo con el gobierno egipcio, hay otros diez en proceso de construcción en un área que suma otros 18.600 kilómetros cuadrados.
Según Kandil, "el objetivo es forestar un millón de kilómetros cuadrados", lo que significa volver verde a todo el país, aunque advierte de que si lo logran, será "cuando todos lo que lo proponen ahora hayan muerto".
Los 71.000 kilómetros de bosque logrados hasta hoy son resultado de los análisis de suelo, clima y agua que han permitido elegir las especies de árboles capaces de sobrevivir en condiciones extremas.
"La buena noticia es que las plantas son selectivas, después de que se toma la decisión de plantarlas, son ellas las que seleccionan la cantidad de agua y los nutrientes necesarios para sobrevivir", explica El Awady.
La mayoría de las plantas cultivadas hasta ahora son árboles de madera como álamos, papiros, casuarinas y eucaliptos, que se siembran para cubrir las necesidades de madera del país, aunque también se han cultivado con éxito granos para producir biocombustibles como la jatrofa y la jojoba, o para fabricar aceites como la colza, la soja y el girasol.
Para Kandil, estos resultados son la prueba de que "el problema no es la tierra pues en Egipto la hay de sobra, sino el agua, de dónde sacar el agua".
Y obtenerla de las plantas de tratamiento primario -donde se eliminan los contaminantes sólidos- ha sido lo más barato, especialmente porque los sistemas de irrigación que transportan y bombean el líquido son los mismos que han utilizado los campesinos egipcios durante años.
Aunque esta agua exige precaución debido a que contiene contaminantes y se desconocen los impactos del cambio de ecosistema para la biodiversidad, el proyecto, implementado por el Ministerio de Agricultura en cooperación con el de Asuntos Medioambientales de Egipto, parece ser un negocio completo.
Estos bosques hechos a mano no sólo combaten las sequías, desertificación y erosión, dice Kandil. Sino que, además, aprovechan el agua de desecho, maximizan el beneficio para los agricultores y satisfacen las necesidades de madera de Egipto generando beneficios económicos.
Agua residual
• Es rica en nitrógeno, micronutrientes y sustancias orgánicas
•80 millones de egipcios utilizan, contaminan y desechan el agua
• Ya se lograron forestar 71.000 kilómetros
• Puede convertir lo no fértil, en algo fértil
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Sociedad
Argentina con un ojo en el espacio
Un articulo e información más que interesante para la Argentina alojado en la web http://cibermitanios.com.ar con fecha 19 de agosto del presente año...
El proyecto
Argentina ya tiene tres satélites propios en órbita, pero todos fueron lanzados por NASA. Y desde hace varios años que Argentina fabrica satélites para otros países, en algunos casos con vueltas de tuerca más que interesantes.
El caso es que ahora se planea crear una flota propia con características muy innovadoras...
Tecnología segmentada
Esta tecnología se basa en que, en lugar de complejos satélites multitarea, se lanzarán muchos microsatélites con una funciones específicas y capaces de funcionar en conjunto, facilitando el reemplazo de partes averiadas y la adición de nuevos instrumentos sobre la marcha, sin necesidad de costosas reparaciones en el espacio.
Sería un verdadero enjambre de satélites, estando cada uno muy cerca del otro (hasta 30 metros), interconectados virtualmente a través de un satélite "madre" que los mantendría sincronizados y que a su vez haría de enlace con Tierra (la burbuja que nos mantiene vivos).
Para que los cibermitaños lo entiendan mejor: hablamos de satélites plug and play. Si se rompe una cámara infrarroja, por decir algo, se envía una satélite-cámara que inmediatamente se acopla a la red espacial y reemplaza al anterior. Esto no sólo abarataría los costos, si no que reduciría los tiempos normales de meses a días.
Tronador II
CONAE creó una división llamada VENG, equivalente al JPL norteamericano, que a su vez orquestará todos los instrumentos del plan espacial y que en este momento está realizando los primeros ensayos.
El plan de VENG incluye crear una nueva generación de cohetes. El primero de ellos, el Tronador I, está siendo desarrollado para probar los nuevos motores y su exclusivo sistema de guiado automático. El Tronador II sería la versión refinada que llevaría las cargas al espacio, y sería más o menos así:

La base de lanzamientos se levantará -casi seguramente- en Puerto Belgrano, por su ubicación estratégica relativa al mar y porque su base naval ya cuenta con parte de la infraestructura necesaria. La idea es que Argentina esté en órbita en el año 2013.
Argentina con un ojo en el espacio
La organización equivalente a NASA en Argentina, CONAE, está planeando construir su propio Cabo Cañaveral para enviar naves al espacio. No es que vaya a haber astronautas haciendo asado en la Luna, menos con el precio actual de la carne, pero los primeros pasos incluirán la puesta en órbita de un sistema de satélites bastante original, con una tecnología 100% argentina...
La organización equivalente a NASA en Argentina, CONAE, está planeando construir su propio Cabo Cañaveral para enviar naves al espacio. No es que vaya a haber astronautas haciendo asado en la Luna, menos con el precio actual de la carne, pero los primeros pasos incluirán la puesta en órbita de un sistema de satélites bastante original, con una tecnología 100% argentina...
El proyecto
El caso es que ahora se planea crear una flota propia con características muy innovadoras...
Tecnología segmentada
Esta tecnología se basa en que, en lugar de complejos satélites multitarea, se lanzarán muchos microsatélites con una funciones específicas y capaces de funcionar en conjunto, facilitando el reemplazo de partes averiadas y la adición de nuevos instrumentos sobre la marcha, sin necesidad de costosas reparaciones en el espacio.
Sería un verdadero enjambre de satélites, estando cada uno muy cerca del otro (hasta 30 metros), interconectados virtualmente a través de un satélite "madre" que los mantendría sincronizados y que a su vez haría de enlace con Tierra (la burbuja que nos mantiene vivos).
Para que los cibermitaños lo entiendan mejor: hablamos de satélites plug and play. Si se rompe una cámara infrarroja, por decir algo, se envía una satélite-cámara que inmediatamente se acopla a la red espacial y reemplaza al anterior. Esto no sólo abarataría los costos, si no que reduciría los tiempos normales de meses a días.
Tronador II
CONAE creó una división llamada VENG, equivalente al JPL norteamericano, que a su vez orquestará todos los instrumentos del plan espacial y que en este momento está realizando los primeros ensayos.
El plan de VENG incluye crear una nueva generación de cohetes. El primero de ellos, el Tronador I, está siendo desarrollado para probar los nuevos motores y su exclusivo sistema de guiado automático. El Tronador II sería la versión refinada que llevaría las cargas al espacio, y sería más o menos así:
La base de lanzamientos se levantará -casi seguramente- en Puerto Belgrano, por su ubicación estratégica relativa al mar y porque su base naval ya cuenta con parte de la infraestructura necesaria. La idea es que Argentina esté en órbita en el año 2013.
Los problemas
La base es la parte más conflictiva del plan. CONAE debe construir su propia lanzadera espacial, y tal es el proyecto presente: ambicioso, revolucionario y posiblemente poco realista.
Si tu mente es argentina, hay dos cosas que ya se habrán instalado ella: una especie de orgullo futurista y la correspondiente indignación contra el mal uso de los fondos, habiendo muchas otras cosas que solucionar.
Adelantándome a que los argentinos comenzarán a dividirse en dos grupos de acuerdo con sus opiniones, básicamente, "¡bien!" y "¡al pedo!", y sabiendo que será muy fácil elegir por las razones equivocadas, me pongo nuevamente el traje de abogado (del diablo) y contaré algunas cosas que por ahí no son tan evidentes...
Ninguna nación humilde puede asomarse entre los monstruos, ni siquiera para tomar una bocanada de aire, si no se apoya en la ciencia. No se trata de que sobre dinero, si no de fabricar oportunidades para una mejor educación y mejores salidas laborales, oportunidades sin las cuales la pobreza -y, luego, la inseguridad- no pueden desaparecer.
Hoy, son sólo seis los países que poseen esta capacidad tecnológica, y no es por razones económicas. India, por ejemplo, es uno de los países más pobres del mundo, pero tiene las mentes más brillantes y ya puso varias naves en el espacio; Estados Unidos gasta casi todo su presupuesto en guerras, al punto de que NASA hoy prácticamente no tiene financiación gubernamental... Y son estas actividades científicas las que llevan el estandarte del progreso de cada país.
Y no olvidemos que muchos de los inventos más revolucionarios de la Historia, que hoy son cotidianos, nacieron o evolucionaron gracias a las necesidades espaciales (el velcro, el jugo en polvo, el teflón, la tomografía axial computarizada, las herramientas inalámbricas, el detector de humo, el reciclaje de agua, el GPS, una gran cantidad de materiales nuevos e incluso el joystick, entre muchas otras cosas). Y a Argentina le sobran mentes creativas.
Pero esas serían excusas. Veamos cosas más concretas...
Beneficios de un programa espacial argentino
Tener un ojo en el cielo es fundamental para la evolución social. La lanzadera espacial -con su red de satélites- creará beneficios indispensables en varios sectores:
La base es la parte más conflictiva del plan. CONAE debe construir su propia lanzadera espacial, y tal es el proyecto presente: ambicioso, revolucionario y posiblemente poco realista.
- Ambicioso porque se planea concretarlo en un tiempo récord (¡tres años!) partiendo de cero y sólo con materia prima argentina, incluyendo la materia gris. Con este hito, Argentina no sólo estaría en el ámbito de los líderes tecnológicos del mundo, sino que muy posiblemente estaría en el primer puesto, por la clase de tecnología que debería crear para lograrlo.
- Revolucionario porque utilizará ideas nunca usadas. El concepto que está amasando CONAE es completamente nuevo en el campo y podría llegar a ser el plato fuerte del país. Sin embargo, la revolución nunca es fácil, y aún resta ver si siquiera dejarán que CONAE comience la etapa de horneado...
- Poco realista porque en un país como este se cambia de opinión como de preservativos. No es que sea imposible: de hecho, Argentina está hoy en condiciones económicas y tecnológicas de crear una de las mejores lanzaderas espaciales (aunque dudo que en tan poco tiempo). Pero, especialmente, temo que los argentinos no estén preparados para entender la importancia de este proyecto y que seguramente habrá trabas muy grandes, y no me refiero a Florencia de la V.
Adelantándome a que los argentinos comenzarán a dividirse en dos grupos de acuerdo con sus opiniones, básicamente, "¡bien!" y "¡al pedo!", y sabiendo que será muy fácil elegir por las razones equivocadas, me pongo nuevamente el traje de abogado (del diablo) y contaré algunas cosas que por ahí no son tan evidentes...
Ninguna nación humilde puede asomarse entre los monstruos, ni siquiera para tomar una bocanada de aire, si no se apoya en la ciencia. No se trata de que sobre dinero, si no de fabricar oportunidades para una mejor educación y mejores salidas laborales, oportunidades sin las cuales la pobreza -y, luego, la inseguridad- no pueden desaparecer.
Hoy, son sólo seis los países que poseen esta capacidad tecnológica, y no es por razones económicas. India, por ejemplo, es uno de los países más pobres del mundo, pero tiene las mentes más brillantes y ya puso varias naves en el espacio; Estados Unidos gasta casi todo su presupuesto en guerras, al punto de que NASA hoy prácticamente no tiene financiación gubernamental... Y son estas actividades científicas las que llevan el estandarte del progreso de cada país.
Y no olvidemos que muchos de los inventos más revolucionarios de la Historia, que hoy son cotidianos, nacieron o evolucionaron gracias a las necesidades espaciales (el velcro, el jugo en polvo, el teflón, la tomografía axial computarizada, las herramientas inalámbricas, el detector de humo, el reciclaje de agua, el GPS, una gran cantidad de materiales nuevos e incluso el joystick, entre muchas otras cosas). Y a Argentina le sobran mentes creativas.
Pero esas serían excusas. Veamos cosas más concretas...
Beneficios de un programa espacial argentino
Sectores agropecuarios, pesqueros y forestales
Con 4.725 km de costa, el punto de vista lo cambia todo: en lugar de dar un millón de vueltas para encontrar atún, un barco podría dirigirse directamente hacia el cardumen si pudiera ver desde arriba. Al mismo tiempo, la actividad pesquera podría regularse de manera omnisciente, quizá sancionando a los abusivos con un rayo láser caído desde el espacio. Y, lo más importante: saber exactamente cuántos peces quedan en "stock" definitivamente llevará a tomar decisiones más sabias que, al final, significarán una mejor economía.
Los beneficios también serían muchos en la agricultura: contando la cantidad de cultivos de cada especie pueden prevenirse molestas insuficiencias alimenticias y sus viejos y queridos aumentos irracionales de precio; del mismo modo, puede anticiparse la capacidad de almacenaje necesaria para una cosecha; pueden prevenirse las grandes pérdidas ocasionadas por plagas que se detectan demasiado tarde, además de minimizar el uso de pesticidas y fertilizantes al aplicarlo sólo en las zonas necesarias. Todo esto sin mencionar los beneficios del análisis del espectro electromagnético (magia), tan preciso que podría decirnos si un campo de mil hectáreas es fértil o si a la maceta de tu planta le falta una gota de agua.
A los bosques tampoco les vendría mal una mirada desde el cielo y una voz que diga "basta para mí, basta para todos" cuando los fósforos den más sombra que los árboles, punto del cual Argentina está peligrosamente cerca.
Clima, hidrología y oceanografía
Para que de una vez por todas las viejas se terminen de quejar del clima y sepan una semana antes que va a llover. Pero también para otras cosas menos importantes, como controlar los cursos de agua potable, la concentración de CO2 en la atmósfera, los cambios en la formación de nubes, el aumento de la temperatura, etcétera.
Al igual que a nivel global, Argentina debe devolver al espacio la misma cantidad de energía que recibe del Sol. De ese equilibrio depende el bienestar del ecosistema, del que a su vez dependen las industrias que lo explotan, de las que al mismo tiempo depende la economía nacional (y, en consecuencia, todo lo demás). Actualmente se desconocen esos datos tan importantes que cambian minuto a minuto.
Además, cada región del mundo posee sus propio conjunto de reglas climáticas (a eso debemos agradecer la escasez de maremotos y tormentas de nieve) y es necesario un estudio particular de sus factores.
Ni hablar del control de emisiones de gas de efecto invernadero1, que actualmente es nulo y representa el factor más importante dentro del clima, y de la emisión de CFCs que afectan al agujero de ozono, que actualmente está fruncido pero que nunca se sabe cuándo nos puede cagar (Argentina está casi justo debajo de él, y se calcula que sin el tratado de Montreal, hoy bastarían 5 minutos al aire libre para provocar quemaduras en la piel).
Prevención y asistencia para desastres naturales
Allí donde el humo, el agua y las cenizas no dejan ver, la percepción remota de los satélites tiene pase VIP, incluyendo incendios, sequías, inundaciones, terremotos, erupciones, tornados, avalanchas... y no tan naturales, como los derrames de petróleo, la abducción de vacas por parte de alienígenas y la construcción de aeropuertos privados en La Rioja. También podría salvar vidas al detectar accidentes en zonas aisladas o ubicar, por ejemplo, montañistas perdidos cuando la noche o la niebla impiden a los rescatistas trabajar.
Por ejemplo, una erupción volcánica no se puede evitar, pero se puede prever con sensores satelitales que midan cambios ínfimos de temperatura y emisión de gases para alertar a la población. La desgracia, en resumen, sí se puede evitar. El conocimiento satelital del terreno también permite crear simulaciones matemáticas de un desastre y tener un plan de emergencia adecuado a cada región.
Finalmente, problemas tan importantes como las sequías pueden predecirse desde el espacio con meses de anticipación, pero requieren una constante vigilia de muchos factores para la cual actualmente no hay recursos.
Vigilancia del medio ambiente y los recursos naturales
Esencial para estudiar las repercusiones de la industria (contaminación) en el suelo, el aire, el agua y los seres vivos y la disponibilidad de recursos naturales, aún tapados por kilómetros de tierra o agua.
Los satélites contarán con toda clase de sensores, no sólo cámaras fotográficas, y podrán medir mejor que cualquier dedo la densidad del hielo y la nieve, las anomalías químicas en el mar y cualquier partícula peligrosa que ande en el aire.
Los yacimientos de gas natural, que están desapareciendo en todo el mundo, serán cada vez más difíciles de encontrar. En pocas décadas se acabarán por completo, y ahí te quiero ver. Esta tecnología puede ayudar a descubrir pequeñas reservas que hagan la crisis más soportable.
Epidemiología y gestión de la salud
Incluyendo la lucha contra el dengue, chagas, hantavirus y otras plagas de las que hoy son víctimas cientos de miles de argentinos. Desde el cielo también es posible detectar, contener y contraatacar el surgimiento de un virus. Además, pueden detectarse y anticiparse otros problemas sanitarios que van desde la contaminación del agua hasta niveles de radioactividad (nunca digas nunca). También haría posible la asistencia telemédica, utilizando las mismas tecnologías con que se vigila y medica a los astronautas en órbita.
Sólo por mencionar lo más evidente y predecible, sin contar los avances en cartografía, seguridad, urbanización, política internacional, etcétera. Y ni siquiera hablé de astronautas.
Hay que ser bastante terco para negarse a tener estas ventajas, por mucha pobreza o analfabetismo que pueda haber. De hecho, para hacer algo como esto, no se puede esperar a que se solucionen los otros problemas. Al contrario: este proyecto es parte de la solución.
Además, si tomamos el ejemplo de los otros países pioneros, la ciencia nunca fue una decisión del pueblo, y, en realidad, a eso debe su éxito (y el éxito científico es progreso para las masas, es todo lo que estás usando en este instante).
Espero que los gobiernos sobre los que recaigan las decisiones hasta el 2013 sepan decidir en base a intereses más elevados que el "qué dirán". Pero veamos, mientras tanto, qué dicen ustedes...
Con 4.725 km de costa, el punto de vista lo cambia todo: en lugar de dar un millón de vueltas para encontrar atún, un barco podría dirigirse directamente hacia el cardumen si pudiera ver desde arriba. Al mismo tiempo, la actividad pesquera podría regularse de manera omnisciente, quizá sancionando a los abusivos con un rayo láser caído desde el espacio. Y, lo más importante: saber exactamente cuántos peces quedan en "stock" definitivamente llevará a tomar decisiones más sabias que, al final, significarán una mejor economía.
Los beneficios también serían muchos en la agricultura: contando la cantidad de cultivos de cada especie pueden prevenirse molestas insuficiencias alimenticias y sus viejos y queridos aumentos irracionales de precio; del mismo modo, puede anticiparse la capacidad de almacenaje necesaria para una cosecha; pueden prevenirse las grandes pérdidas ocasionadas por plagas que se detectan demasiado tarde, además de minimizar el uso de pesticidas y fertilizantes al aplicarlo sólo en las zonas necesarias. Todo esto sin mencionar los beneficios del análisis del espectro electromagnético (magia), tan preciso que podría decirnos si un campo de mil hectáreas es fértil o si a la maceta de tu planta le falta una gota de agua.
A los bosques tampoco les vendría mal una mirada desde el cielo y una voz que diga "basta para mí, basta para todos" cuando los fósforos den más sombra que los árboles, punto del cual Argentina está peligrosamente cerca.
Clima, hidrología y oceanografía
Para que de una vez por todas las viejas se terminen de quejar del clima y sepan una semana antes que va a llover. Pero también para otras cosas menos importantes, como controlar los cursos de agua potable, la concentración de CO2 en la atmósfera, los cambios en la formación de nubes, el aumento de la temperatura, etcétera.
Al igual que a nivel global, Argentina debe devolver al espacio la misma cantidad de energía que recibe del Sol. De ese equilibrio depende el bienestar del ecosistema, del que a su vez dependen las industrias que lo explotan, de las que al mismo tiempo depende la economía nacional (y, en consecuencia, todo lo demás). Actualmente se desconocen esos datos tan importantes que cambian minuto a minuto.
Además, cada región del mundo posee sus propio conjunto de reglas climáticas (a eso debemos agradecer la escasez de maremotos y tormentas de nieve) y es necesario un estudio particular de sus factores.
Ni hablar del control de emisiones de gas de efecto invernadero1, que actualmente es nulo y representa el factor más importante dentro del clima, y de la emisión de CFCs que afectan al agujero de ozono, que actualmente está fruncido pero que nunca se sabe cuándo nos puede cagar (Argentina está casi justo debajo de él, y se calcula que sin el tratado de Montreal, hoy bastarían 5 minutos al aire libre para provocar quemaduras en la piel).
Prevención y asistencia para desastres naturales
Allí donde el humo, el agua y las cenizas no dejan ver, la percepción remota de los satélites tiene pase VIP, incluyendo incendios, sequías, inundaciones, terremotos, erupciones, tornados, avalanchas... y no tan naturales, como los derrames de petróleo, la abducción de vacas por parte de alienígenas y la construcción de aeropuertos privados en La Rioja. También podría salvar vidas al detectar accidentes en zonas aisladas o ubicar, por ejemplo, montañistas perdidos cuando la noche o la niebla impiden a los rescatistas trabajar.
Por ejemplo, una erupción volcánica no se puede evitar, pero se puede prever con sensores satelitales que midan cambios ínfimos de temperatura y emisión de gases para alertar a la población. La desgracia, en resumen, sí se puede evitar. El conocimiento satelital del terreno también permite crear simulaciones matemáticas de un desastre y tener un plan de emergencia adecuado a cada región.
Finalmente, problemas tan importantes como las sequías pueden predecirse desde el espacio con meses de anticipación, pero requieren una constante vigilia de muchos factores para la cual actualmente no hay recursos.
Vigilancia del medio ambiente y los recursos naturales
Esencial para estudiar las repercusiones de la industria (contaminación) en el suelo, el aire, el agua y los seres vivos y la disponibilidad de recursos naturales, aún tapados por kilómetros de tierra o agua.
Los satélites contarán con toda clase de sensores, no sólo cámaras fotográficas, y podrán medir mejor que cualquier dedo la densidad del hielo y la nieve, las anomalías químicas en el mar y cualquier partícula peligrosa que ande en el aire.
Los yacimientos de gas natural, que están desapareciendo en todo el mundo, serán cada vez más difíciles de encontrar. En pocas décadas se acabarán por completo, y ahí te quiero ver. Esta tecnología puede ayudar a descubrir pequeñas reservas que hagan la crisis más soportable.
Epidemiología y gestión de la salud
Incluyendo la lucha contra el dengue, chagas, hantavirus y otras plagas de las que hoy son víctimas cientos de miles de argentinos. Desde el cielo también es posible detectar, contener y contraatacar el surgimiento de un virus. Además, pueden detectarse y anticiparse otros problemas sanitarios que van desde la contaminación del agua hasta niveles de radioactividad (nunca digas nunca). También haría posible la asistencia telemédica, utilizando las mismas tecnologías con que se vigila y medica a los astronautas en órbita.
Sólo por mencionar lo más evidente y predecible, sin contar los avances en cartografía, seguridad, urbanización, política internacional, etcétera. Y ni siquiera hablé de astronautas.
Hay que ser bastante terco para negarse a tener estas ventajas, por mucha pobreza o analfabetismo que pueda haber. De hecho, para hacer algo como esto, no se puede esperar a que se solucionen los otros problemas. Al contrario: este proyecto es parte de la solución.
Además, si tomamos el ejemplo de los otros países pioneros, la ciencia nunca fue una decisión del pueblo, y, en realidad, a eso debe su éxito (y el éxito científico es progreso para las masas, es todo lo que estás usando en este instante).
Espero que los gobiernos sobre los que recaigan las decisiones hasta el 2013 sepan decidir en base a intereses más elevados que el "qué dirán". Pero veamos, mientras tanto, qué dicen ustedes...
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Etiquetas:
Ciencia y tecnologia,
Sociedad
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